El sol a mi lado

Escrito por WritingForOurselves 14-04-2018 en amor. Comentarios (0)

Llueve. Llueve mucho, por favor hagan que pare. Me da miedo la tormenta.

Grité, lloré, sin darme cuenta que era yo, yo era esa tormenta y la única que podía pararla.

Intenté. Fracasé. Una vez más, Sofía. No es la pastilla, no es el doctor. Sos vos. Intentá buscar ese botoncito de felicidad. Por favor.

Último intento, si fracasa, chau.

Apareció. Bariloche. Fiesta. Tragos. Risas. Confianza sin miedo. ¿Había encontrado el botón?

No lo supe hasta tiempo después, hasta verlo conteniéndome mientras sentía que me caía. No lo supe hasta verlo sonreír.

Me dijo “te quiero” y ni yo me quería, pero si lo quería a él, quería y querer es sentir, volver a sentir.

Una sonrisa, una risa, de las de verdad, las que te salen del alma y te iluminan otra vez.

Y ahí estaba yo, ¿sintiendo? Sintiendo, ¿con miedos? Algunos, pero muchas ganas.

En ese momento, noté, que sí, yo tenía el poder de salir de la tormenta, de mi propia tormenta. Pero hubiese sido más difícil, casi imposible, sin ese empujón firme.

17 de septiembre. El empujón pasó a ser un pilar firme al lado mío. Ya podía salir de todo sola, pero decidió quedarse. Mostrarme cómo había crecido.

Si supiera que gracias a él note el valor que tengo en la vida.

Meses y meses, risas, peleas, chistes, mimos, llantos y amor.

Se fue la tormenta. Ahora solo hay sol. Pese a las nubes que a veces se pueden cruzar.

Ninguna tormenta ajena a mí me puede asustar, si pude acabar con la que yo misma había creado.

Ninguna tormenta ajena a mí me puede asustar, no si está para abrazarme a la noche.

Ninguna tormenta me puede asustar, si tengo al sol al lado mío, firme. Mi sol. Tomás.